Mito 5 “Exceder límites es antinatural”
- carmen fernandez de cordoba
- 20 feb
- 2 Min. de lectura

Antes de entrar a valorar si es natural, o no, exceder los límites del cuerpo humano deberíamos plantearnos si conocemos estos límites . Y la verdad, es que no.
Lo que conocemos son ciertos umbrales estadísticos basadas en muestras promedio que arrojan poca luz respecto a nuestro verdadero potencial.
Cada vez que conocemos historias de superación que desafían estos rangos nos damos cuenta de que mientras no sepamos el verdadero potencial del cerebro humano no vamos a conocer los verdaderos umbrales del cuerpo físico especialmente cuando se cruzan variables como poder interno e intención con creencias no convencionales que desafían el mundo conocido.
A lo largo de la historia de la humanidad ha habido innumerables logros que traspasaron todo tipo de estándares que, antes de lograrse, habían sido ridiculizadas o consideradas imposibles. Algunos ejemplos que desafiaron las creencias imperantes en su momento fueron:
Ø “El cerebro humano no funciona por encima de los 8.000 metros sin oxígeno”
Esta creencia fue superada en 1978, por los alpinistas Messner y Habeler que hicieron historia subiendo el Everest sin oxígeno.
Ø “El sistema nervioso autónomo no puede controlarse de forma consciente.”
Wim Hof demuestra que el entrenamiento respiratorio y enfoque mental modifican respuestas autónomas.
Ø “Cuando la memoria se pierde, la persona deja de estar presente.”
Sacks documenta numerosos casos clínicos donde pacientes con Alzheimer severo recuperan coherencia, contacto visual y ritmo cuando escuchan música que ha sido significativa en su vida.
Ø “El ser humano no puede salir de la Tierra ni sobrevivir fuera de ella.”
La cooperación entre países más la tecnología ha ampliado el hábitat hasta ahora considerado habitable.
Ø “La genética es destino.”
Los avances en Epigénetica demuestran que los genes no actúan de forma aislada, sino que su expresión depende del entorno celular y de factores como dieta, estrés o estilo de vida.
Estos y muchos otros ejemplos demuestran que estos mitos a pesar de gozar de consenso científico o social en su época todos cayeron por la misma grieta: la capacidad del ser humano de imaginar nuevos límites no alcanzados que desafían una y otra vez nuestras creencias más arraigadas.
CFC
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