“Mito 4: “La mente no influye en la biología”
- carmen fernandez de cordoba
- 13 feb
- 2 Min. de lectura

El hecho de que no todas las partes del cuerpo sean igual de importantes para nuestro cerebro prueba la relación que existe entre mente y cuerpo…como no podía ser de otra manera. Basta recordar cómo, una buena, o mala noticia nos afecta físicamente el cuerpo para darnos cuenta de esta conexión.
En estudios muy recientes se ha descubierto no solo que el corazón tiene un campo neuronal propio, sino que se comunica con el cerebro a través del nervio vago. También sabemos cómo la intuición guía alguna de las decisiones más importantes en nuestra vida y cómo se conecta con emociones tan arraigadas como inexplicables. Es más, existen estudios no concluyentes sobre percepciones sensoriales de bebes reconociendo el latido de la madre en un corazón trasplantado, además de los casos, relatados por estos pacientes, de emociones o recuerdos que no les resultaban propios.
Y hay más estudios que demuestran la relación entre la mente y la biología.
La Dra. Nazareth Castellanos introduce un sentido adicional a los 5 sentidos ya conocidos: la Interocepción, como la información que recibe nuestro cerebro de partes del cuerpo como los intestinos, el corazón o el estómago. Por otra parte, la propiocepción nos informa de cómo está nuestro cuerpo, si estamos agobiados, bien sentados, si tenemos dolor de espalda, etc y esta información la analizamos para tomar diferentes decisiones.
Adicionalmente, las cortezas somatosensoriales muestran las zonas del cerebro donde están representados partes de nuestro cuerpo y las utiliza para hacer asociaciones basadas en el hecho de que no somos lo que vemos sino lo que interpretamos. Es decir, cuando vemos una escena la estamos interpretando.
El cerebro busca que no haya incongruencias y busca una representación interna de nuestro mundo. Incluso, no todas las partes del cuerpo tienen la misma importancia para el cerebro. Hay más neuronas dedicadas a las manos y los dedos pulgares que a la espalda. Y es un hecho, que las posturas de los mudras producen la activación de serotonina donde muchas de ellas favorecen los procesos de atención sostenida.
Otra parte muy importantes para el cerebro es la cara. Expresiones faciales, como el entrecejo, la boca, a través de la sonrisa y los ojos son muy importantes para la gestión emocional e incluso los neurólogos han podido sorprenderse, no sin cierta sorna, que las personas con botox en el entrecejo “procesan más momentos felices que dramáticos debido a la parálisis que se produce en esa zona del cuerpo”.
Finalmente, para desmentir este mito, nos quedamos con las palabras del gran Ramón y Cajal que afirmaba que “todos podemos ser escultores de nuestro propio cerebro” y depende finalmente de nosotros el tipo de pensamientos que decidimos habitar.
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